Las cervezas belgas

Bélgica se ha convertido en un verdadero paraíso para los amantes de una buena cerveza. Con más de 1500 variedades, esta refrescante bebida posee una atrapante historia desde la Edad Media que, sin duda, merece la pena contar.

La tradición y pasión por la búsqueda de una cerveza perfecta ha hecho que los cerveceros belgas se conviertan en los líderes de los grandes concursos y fiestas cerveceras. Las atractivas y vistosas jarras en las que son servidas, más su particular sabor y variedad convierten a la cerveza hecha en Bélgica en una gran opción para compartir y pasar un buen rato.

En este artículo haremos un recorrido por la historia de la cerveza belga. Además, te contaremos aspectos relevantes y muy particulares que han hecho del noroeste de Europa el hogar de las cervezas excepcionales.

Historia de la cerveza belga

En la Edad Media, los monasterios eran vistos como centros de conocimiento en donde se aprendían habilidades entre las que se encontraba la producción de la cerveza; a los monjes se les permitía beber cantidades limitadas de bebidas tradicionales ya que el agua era considerada insalubre. El vino era una de las bebidas más populares para la época, sin embargo, el clima y entorno favorecía la elaboración de cerveza en esta región, por lo que pronto se convirtió en una de las actividades domésticas más populares y autóctonas de la zona; que además, curiosamente era una ocupación realizada comúnmente por las mujeres (y sigue siéndolo en la actualidad).

Hoy en día, Bélgica es considerada como la casa de las cervezas especiales y esto no es casualidad. En este lugar fue donde comenzaron las primeras mezclas de cerveza con hierbas o “gruit”, miles de pruebas realizadas para  conseguir mejorar  la calidad y una mayor duración. Su cultura cervecera fue expandiéndose por cada rincón y en el año 1364, el emperador Carlos IV promulgó el decreto “Novus Modus Fermentandi Cerevisiam” con el cual los cerveceros era obligados a utilizar en sus recetas lúpulo y como consecuencia, se comenzaron diversificar sus modalidades en la preparación. Algunos la preparaban con lúpulo para que esta se conservase por mucho más tiempo, mientras que otros, continuaron elaborándola con hierbas o “gruit” con un toque más ácido para ayudarla a mantener el sabor. A partir de este momento las cervezas belgas comenzaron a tomar un color rojo o vino oscurecido.

Siglos de mezcla y tradición

En el siglo XVII, comienza la exportación de las cervezas a otras regiones: Gerstenbier de Amberes, Leuvensewitteo cerveza blanca de Lovaina, Cavas de Lier o cervezas de botella.

La calidad era un punto obligatorio para la producción de la cerveza belga, en los siglos XVI y XVII se continuaron promulgando decretos y reglamentos que buscaban garantizar un gran sabor y calidad en cada botella y es en 1783, cuando el emperador José II decide eliminar los privilegios para los monasterios (como por ejemplo, la exoneración de los impuestos) por infringir las normas en su elaboración y con ello, las abadías dejaron de ser centros de producción de cerveza y más tarde fueron demolidas en su mayoría durante la revolución francesa.

Cervezas en tiempos de guerra

La primera guerra mundial y la crisis económica de los años 30 dieron un gran vuelco a la producción de cervezas en Bélgica y, tras estos acontecimientos, varias industrias cerveceras desaparecieron a tal punto que para el año 1946 sólo 775 de estas quedaron operativas.

Las cerveceras pequeñas se vieron debilitadas por la fuerte competencia existente más los altos costos que generaban la producción y desaparecieron, fue de esta manera como las grandes corporaciones e inversiones lograron consolidarse en todo el mercado nacional.

El renacer de la cerveza belga

El año 1977 fue muy importante en la historia de la cerveza belga, ya que en este año el gurú británico Michael Jackson puso en boga toda una cultura cervecera belga y comenzó a tener reconocimiento mundial por su alta fermentación y peculiar color rojizo o cobre.

A partir del año 2000, comienzan a fusionarse grandes y medianas cerveceras, junto a las cervecerías locales comenzaron a dar paso a la exportación de este innovador producto que, hasta ahora, continúa con una gran reputación y preferencia a nivel mundial.

De hecho, Bélgica es considerada la cuna de la cerveza, debido a su gran diversidad, más de mil cien marcas para ofrecer  y sus cuatro métodos de fermentación utilizados: baja, alta, espontánea y mixta. ¿Te provoca una cerveza belga? ¡Salud!

Imagen original: Flickr.com

Be the first to comment on "Las cervezas belgas"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*