Botellas de cerveza

Ok: llevas varias semanas trabajando en tu primera cerveza. Luce espléndida, y la belleza de su color casi te enceguece. Solo quieres probarla, ¿pero desde dónde? El lugar en el que conservarás tu cerveza es el otro 50% del trabajo: las botellas. Y ten cuidado, que no cualquiera te dará el resultado esperado.

Primero que todo, ¿de qué material queremos nuestras botellas? Esta es un interrogante que posiblemente no tenga una sola respuesta. Aquí te daremos la que más nos convence a nosotros: de vidrio, sin duda. Básicamente, te verás con dos alternativas a la hora de embotellar tu cerveza: plástico o vidrio. El primero, es un material mucho más poroso cuando hablamos de medidas muy, muy pequeñas, y lo suficiente como para dejar pasar una cantidad no despreciable de dióxido de carbono, el cual se encarga precisamente de mantener (y en primera instancia de darle origen) a su cualidad gaseosa. Así, en una botella plástica, tu cerveza perderá sus propiedades con mayor rapidez: quedará más plana, menos fresca, con menos textura. Y no olvidemos otros dos puntos importantes: aunque no suceda habitualmente, ante inesperados aumentos de temperatura mientras conservas la cerveza en sus botellas, el plástico tiende a liberar ciertos químicos tóxicos para el ser humano que se encuentran en su composición, como el antimonio; y en segundo lugar, ¡no hay como el sabor de cerveza en vidrio! El plástico se lleva gran parte del aroma de la cerveza, y el aroma es un factor fundamental para nuestro sentido del gusto. Sí, una botella de vidrio puede ofrecer no solo una mejor presentación, sino además conservar (y mejorar) la calidad que con tanto esmero logramos en nuestros laboratorios cerveceros. De más está agregar para nuestros amantes de la cerveza que todas estas botellas deben ser previamente desinfectadas, idealmente ayudándose con una escobilla para botellas.

Preferentemente, se debe evitar el uso de botellas con boca enroscada: no se sellan muy bien, y una vez que hayamos cubierto nuestra cerveza, no queremos quitarle ninguna de sus propiedades. Prefiere las chapas.

Respecto al tamaño, recomendamos fervientemente el uso de botellas de 500 ml. Las botellas de 1 litro pueden resultar bastante eficientes también, más en consideración de que son más resistentes que una pequeña botella de 330 ml. (y no queremos que nuestra cerveza quede relegada al olvido en eventuales estallidos de botellas); sin embargo, las de 500 ml. nos dan la posibilidad de embotellar en porciones más sensatas, más adecuadas para consumo personal, en contraste con la proporción desmesurada de 1 litro para una sola persona. Por supuesto, no se debe ser tan estricto: las botellas de 500 ml. son idóneas sobre todo para las primeras elaboraciones en principiantes, pero si has descubierto el tiempo perfecto de fermentación para tu receta, en tu espacio y dadas las temperaturas de tu lugar de trabajo, con precaución no debieras tener problemas para embotellar en botellas de 330 ml., y así ofrecer aquel producto final en un formato aún más elegante.

¿Te has dado cuenta de que muchas de las botellas en que se conserva la cerveza, sobre todo la artesanal, son principalmente de color café? Se recomienda utilizar colores más oscuros para las botellas de vidrio, más que todo para evitar la entrada de los rayos ultra violeta del Sol hacia el interior de la botella, los cuales son un factor importante para el deterioro de la cerveza a través de su interacción con el lúpulo.

Las botellas son un punto importante, pero no debemos arruinar nuestra perfecta selección de candidatas con un embotellamiento intempestivo mientras fermenta la cerveza: no se debe embotellar para cuando se detenga el eflujo de burbujas al exterior como te podrían llegar a sugerir, ya que es muy común que la primera vez que deje de burbujear (dentro de los primeros 5 días), luego comience a hacerlo nuevamente algunos días más tarde. Si no se deja respirar la botella por algunas buenas semanas, si no se deja que fermente correctamente, es muy probable que tu botella explote en cientos de pedazos. No solo es un pésimo escenario con el que enfrentarse por la mañana o un tremendo susto de que estén hurgando violentamente en tu lugar de trabajo, sino además que es muy peligroso.

Existen diversos tipos de botellas para conservar tu cerveza. Busca en la tienda cervecera más cercana, seguramente te encontrarás con algunos formatos altamente atractivos, originales y funcionales. Date el tiempo de aprender con estos tips de botellas que te hemos dado, y luego de que domines tu propia técnica de creación de cerveza, ¡arriésgate a darle un toque novedoso a los recipientes en los que la enfrascarás!

Y recuerda: no olvides el enchapador, ¡que sin él no podrás sellar ninguna botella!

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