Cómo catar cerveza

Usualmente asociamos el concepto de «catar» con eventos magnánimos, elegantes, en que la presencia abundante corresponde al vino. Déjenme contarles, queridos amigos, que no siempre es así; y es que no necesariamente la cerveza debe ceñirse a la imagen estereotipada del hombre barrigón con su jarra cervecera en mano.

Primero que todo, una buena cata comienza con el vaso indicado. Con un vaso de vidrio de unos 200 cc debiera bastar. Intenta no llenarlo hasta más de la mitad: no necesitas todo el vaso para hacer la degustación. Inclina el vaso del tal modo que se formen unos dos centímetros de espuma; la inclinación va a depender del tipo de cerveza (hay algunas en que no deberás inclinar el vaso en absoluto). Descúbrelo tú mismo según la clase de cerveza que desees probar. Recuerda: idealmente, que la botella no toque el vaso. Segundo, el vaso no debe haber sido congelado previamente (nunca, ¡jamás!), ya que pequeños residuos de hielo pueden interferir severamente en el sabor de la cerveza. Es más: a diferencia de lo que se hace habitualmente, para una idónea cata de cerveza, esta se debe consumir a distintas temperaturas dependiendo del tipo de cerveza y de la graduación alcohólica, pero jamás en un vaso demasiado helado.

Sin querer aburrirlos con datos científicos precisos e invariables, básicamente se debe considerar lo siguiente a la hora de dar la temperatura adecuada a nuestra cata de cerveza: para las más oscuras, la temperatura debe ser de unos 10°, mientras que para las más claras, ojalá se aproxime más a los 7°. Para las Stout en particular, se recomiendan unos 11°. Ahora bien: ¿por qué? Un refrigerador común y corriente mantiene, en condiciones normales, mantiene una temperatura de 4,4° Celsius. A esta temperatura, el dióxido de carbono que se libera al exterior es menor, y por lo tanto es menor el aroma que percibimos de la cerveza (además de influir en la textura de la espuma, por supuesto). El paladar entra en una suerte de estado de entumecimiento ante temperaturas muy bajas, y por lo tanto se perciben en menor cantidad los distintos matices del sabor. Nadie dijo que se debe tomar tibia, ¿pero en el congelador?, mala idea.

Ahora que tenemos los conocimientos básicos de cómo servir una cerveza, pasemos a lo que nos convoca: cómo hacer una buena cata. Catar no es solo zamparse un líquido a la boca; catar implica percibir un producto a través de los sentidos. En suma, son 5 los puntos fundamentales que debes recordar: aspecto, aroma, sabor, gusto y terminación. Y esto lo conseguirás percibiéndola en este orden: oler, observar, beber, saborear. Sin tanto más que agregar y para no confundirlos más, aquí algunos tips para el proceso de cata de cerveza y cada uno de los 5 puntos esenciales:

Aspecto. ¿Cómo luce? ¿Cuál es el color que ves detrás del vidrio? Descríbela. Detállala. Agita un poco el vaso para ayudarte a ver cómo reacciona la espuma, qué consistencia posee. Activar la espuma, además, te dará la facilidad de poder sentir mejor su aroma, lo cual nos lleva al siguiente punto.

Aroma. ¿Qué olores se liberaron al agitarla? ¿Cuál fue la gradación del aroma? ¿Dulzón primero, un poco más áspero después? El olfato nos dará pistas de cuál será el sabor más tarde. Anota si te gustó lo que percibiste o no, sin miedo. Hay algunos adjetivos interesantes para tipos de aroma en internet. Pueden darte buenas ideas.

Sabor. La primera impresión: ¿a qué te recordó? ¿Al chocolate, al pan, al anís, a otra cerveza? ¿Qué consistencia sentiste inmediatamente? ¿Muy dulce? ¿Demasiado amarga? ¿Punto medio? Date un momento antes de tragar, que esto nos conducirá al siguiente punto.

Gusto. Esta es, probablemente, una de las partes más interesantes. ¿Cuál fue la segunda impresión, una vez que la retuviste un buen par de segundos bajo el paladar? Cuál es el peso de la cerveza. Cuál es su consistencia ahora que se juntó con un poco de saliva. ¿Es muy líquida, o más bien pesada? La espuma, qué tal. La fermentación, qué te parece. No tengas miedo de parecer un poco presumido: no es necesario que hagas gárgaras, pero remueve el líquido al interior de tu boca, que toque las paredes bucales, que tus papilas gustativas la conozcan. ¿Es muy distinto a lo que oliste en primer lugar? Y la temperatura: ¿cómo le va?

Terminación. La terminación de una cerveza es menester. ¿Es homogénea? ¿Se mantuvo invariable? ¿O al final es más acuosa, menos gaseosa, más insípida? Siente los sorbos. Habla de su calidad.

Perfecto, ya sabemos cómo hacer una buena cata de cerveza. Ahora te invitamos a que la hagas tú mismo, que recuerdes y anotes cada una de las sensaciones en los 5 pasos esenciales, y que te aventures a hacer catas de cerveza con otros líquidos y alimentos, y descubrir nuevas experiencias en el paladar para agregar a tus estudios.

Imagen original: vimeocdn.com

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