Historia de la cerveza inglesa

A través de la historia, la cerveza ha formado una parte muy importante de la dieta británica, y aunque nadie sabe exactamente cuándo comenzó su elaboración, sin duda la historia de esta bebida se remonta a muchos miles de años atrás.

Se podría decir que todo comienza en la Edad Media, cuando se consideraba que la cerveza era mucho más saludable y segura para beber que el agua sucia, por lo que rápidamente se convirtió en una de las bebidas disponibles más populares y que acompañaba a casi todas las comidas.

Y aunque alrededor de 1600 fueron introducidos el café y el té a la isla, los precios eran tan elevados que solo los más adinerados podían darse ese lujo.

La cerveza -conocida como Ale por estar elaborada solo con cereal, agua y levadura- habría sido principalmente producida por hogares y granjas, así como también por Alehouses (tabernas en donde se vendía a los lugareños estas bebidas) y posadas.

Pero la historia de la cerveza inglesa está rodeada de drásticos cambios en el tiempo, por lo que es difícil reconocer cuál es el estilo “tradicional”. Lo que sí está claro es que la Ale británica original no estaba elaborada con lúpulo.

El lúpulo fue introducido gradualmente en Inglaterra durante los siglos XIV y XV, importado de los Países Bajos como conservante y para proporcionar aroma a la bebida. Para el año 1550 la mayoría de las cervezas ya incluían el lúpulo, por lo que las expresiones Alehouse y Beerhouse se convirtieron en sinónimo, aunque durante muchos cientos de años, si la bebida no contenía lúpulo se le conocía como Ale, o de lo contrario era una cerveza.

En 1577 se estima que existieron unas 17.000 Alehouses a lo largo de Inglaterra y Gales.

La cerveza en botella

La invención de la cerveza embotellada en Inglaterra tampoco tiene una historia concreta. Sin embargo, existen muchos mitos que le acreditan la idea al Dr. Alexander Nowell, un decano de San Pablo del siglo XI, que generalmente se tomaba sus cervezas en botellas cuando iba a pescar; pero un día se encontró con una que no había sido abierta y descubrió que la bebida todavía era potable.

A finales de 1700, la invención de los grifos de cerveza permitió a los establecimientos cerveceros llevar las bebidas desde las barricas de las bodegas directamente al bar. Hasta entonces, las cervezas habían sido tomadas directamente de la barrica.

El rival de la cerveza inglesa

Desde los inicios del siglo XVIII el principal rival de la cerveza en Inglaterra era la ginebra. En principio se debió a que en 1830, una ley del Parlamento del Reino Unido, conocida como “The Beer House Act”, liberalizó los estatutos relativos a la fabricación y venta de cervezas para que las personas se alejaran un poco de la que fue vista como una de las más nutritivas y menos peligrosas bebidas.

Incluso se crearon grabados e imágenes mostrando la idea de que una sociedad que tomaba ginebra llevaba una vida más saludable. Una vez que el suministro de agua se hizo más puro y hubo mejoras en la dieta, el consumo de cerveza comenzó a bajar.

Además, las restricciones sobre el consumo de alcohol durante la Primera Guerra Mundial mitigaron mucho más el fervor nacional por la cerveza y la cantidad de barriles pasó de 36 millones en 1913 a solo 13 millones en 1919.

La campaña por la “Real Ale”

En la década de 1930 la carbonatación artificial llegó a Inglaterra con la Red Barrel, una bebida pasteurizada experimental diseñada para el mercado de exportación. Así fue como en la década de 1960 servir cervezas esterilizadas desde un barril de metal bajo presión (todo lo contrario a la cerveza tradicional que se dejaba madurar en barriles o botellas sin añadir gases) se había convertido en una norma en muchos pubs.

Pero no todos los ingleses estaban contentos con esa evolución, por lo que en 1971 se creó la “Campaña por la Real Ale (CAMRA)” para luchar contra una cerveza que era “muy efervescente, sin cuerpo y sin sabor”.

Asimismo, con la llegada de la revolución industrial, las fábricas de cerveza del tipo que hoy en día conocemos comenzaron a aparecer, por lo que esta campaña también luchaba en nombre de las pequeñas cervecerías inglesas independientes, muchas de las cuales habían quedado excluidas por las grandes corporaciones.

La cerveza inglesa en la actualidad

Dos de las variedades más populares de cerveza inglesa en los siglos XVIII y XIX fueron las Stout y Porter, elaboradas a partir de maltas tostadas. Estas ricas y oscuras cervezas fueron especialmente populares en Londres.

Otro estilo popular fue la India Pale Ale, la cual era preparada originalmente para la exportación, pero en la década de 1840 tras la gran demanda y en conjunto con la Mid Ale, logró superar a las Porter y Stout en popularidad.

El estilo Lager fue introducido por primera vez en Inglaterra a mediados del siglo XX. Este es muy diferente a los estilos más tradicionales de cervezas inglesas, por lo que su aceptación en ese momento no fue tan prominente y apenas llegó a representar el 1% en el mercado de la cerveza en la década de 1960.

Eso sí, hoy en día el consumo de las cervezas estilo Lager en Inglaterra representa más de la mitad.

Sin duda la historia de la cerveza inglesa es muy interesante y está llena de matices y acontecimientos que han hecho que hoy sea una de las bebidas con mayor tradición.

Be the first to comment on "Historia de la cerveza inglesa"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*