Cerveza de trigo Weissbier

La traducción al español de la cerveza de trigo que conocemos como Weissbier es “cerveza blanca” y también de la llama Weizenbier o Weißbier. Su nombre ya nos da indicios de las características que marcan esta variedad típica del sur de Alemania, en la región de Baviera, y que a la vista se define en atractivos dorados blanquecinos.

Son esos tonos los que le dan cierto aire de sofisticación, los que junto a su aroma especiado y su espuma tan cremosa como persistente, nos invitan a probarla.

Al tener una proporción superior de malta de trigo que de cebada, su aspecto se torna suavemente transparente y adquiere un sabor a vainilla muy ligero, toques que cautivan el paladar de muchos y la han ubicado entre las más consumidas, también debido a que la graduación alcohólica es baja y entonces admite que se beba en mayores cantidades.

Se dice que esta rubia nació para quedarse y nada parece opacar su lugar preferencial.

Reina y se deja acompañar

La primavera y el verano parecen ser las temporadas ideales para disfrutar de una cerveza de trigo Weissbier, precisamente por su sabor suave y refrescante, tan generoso que invita a compartirse con otros de buena identidad y transformarse, por ejemplo, en “Russ” o “Russen”, un refresco muy popular que se prepara mezclándola en partes iguales con limonada.

Será quizás por este consumo tan libre que podemos encontrar la Weissbier en botellas de medio litro, tal como marcan las costumbres alemanas, más que en envases pequeños.

Las dos variedades más conocidas o importantes de Weissbier son la Witbier Belga (con toques de coriandro y cáscara de naranja de Curaçao, cuya esencia le confiere un intenso aroma anaranjado). y la Weizenbier Alemana; pero no podemos dejar de mencionar a la Berliner Weisse, muy famosa en Berlín, que tiene muy poco alcohol y un fondo agrio –otorgado por la fermentación láctica inducida- . A esta particularidad se le suman las de las costumbres locales de tomarla añadiéndole jarabe de frambuesa y a veces otras frutas, lo que suaviza el tono de su sabor y realza el color.

Por supuesto que esta exquisitez también pasó por sus etapas de prohibición, al igual que todas las cervezas de trigo, pero sobrevivió incorporándose para siempre en las costumbres placenteras de numerosas regiones, donde la gente la termina de definir con sus gustos especiales y nos regala nuevas experiencias para degustar.

Dónde y cómo servir la Weissbier

Esta cerveza de trigo es muy espumante, por lo que resulta ideal servirla en un vaso alargado, para que la espuma se manifieste y podamos apreciar el torrente de burbujas. El ácido carbónico busca escaparse en forma de pequeñísimas perlas, por eso es importante la altura del vaso para retenerlo durante más tiempo en la cerveza. Como seguramente ya lo está imaginando, este detalle la mantiene más punzante y fresca ¿No suena ideal para disfrutar en una noche de verano o en una tarde de playa y sol? Y es que no podemos olvidar que las cervezas de trigo Weissbier son propias de la temporada estival.

Otro componente importante de un buen servicio es el previo enjuagado de los vasos con agua fría -es de esta manera como se obtiene un mejor control sobre la espuma- y la temperatura, que debe oscilar entre los 7 a 10 °C. Así se consume en los encantadores Biergärten (jardines de la cerveza), lugares tipo terraza que son típicos de Baviera y donde se sirve cerveza como bebida principal, a la sombra de castaños.

Invitados con sus propias virtudes

Hay razones que fundamentan la costumbre de agregar frutas a la Weißbier, siendo una de las pocas cervezas de trigo a las que, por ejemplo, agregarle una rodaja de limón, está bien visto. Hay quienes consideran que esto se hace para intensificar el sabor de la cerveza, así como otros que lo sienten como una invasión al sabor original y se molestan, también porque deteriora la corona de espuma.

Lo cierto es que la costumbre de agregar una rodaja de limón se atribuye a la necesidad de neutralizar las partículas que se encontraban suspendidas en la cerveza cuando no era posible filtrar la levadura.

También se acostumbra en algunas regiones a servirla con limonada o con gaseosas, a modo de suavizante del amargor y como complemento refrescante que permite consumir más cantidad sin sobrepasarse con el alcohol.

En definitiva, la cerveza de trigo Weissbier es siempre rica, bien recibida, es parte tradicional de los encuentros y tiene ganado su lugar en todas las generaciones de consumidores, una tentación que siempre deja un excelente sabor final.

Cerveza de trigo Grodziskie

A diferencia de Alemania, Bélgica, Irlanda o el Reino Unido, Polonia no es un país asociado principalmente con la elaboración de la cerveza. Sin embargo, existe un estilo que data desde hace más de 700 años y que a pesar de haberse extinguido hace casi 25 hoy los mayores cerveceros están haciendo lo posible por hacerla renacer.

Se trata de la cerveza de trigo Grodziskie, también conocida como Grätzer, un estilo tradicional refrescante que se caracteriza por ser de alta fermentación, baja graduación alcohólica, un color pálido y un sabor ligeramente amargo y ahumado.

En este artículo hacemos un recorrido por la historia cerveza de Polonia y te contamos los aspectos más relevantes de la tradicional, particular y refrescante Grodziskie.

Historia de la Cerveza de trigo Grodziskie

Las cervezas de trigo de alta fermentación han sido elaboradas en el norte de Europa desde antes de la edad media. A pesar de que muchos estilos se han extinguido después de varios siglos, uno de los más recientes es la cerveza Grodziskie, que en los últimos años ha luchado por la reaparición gracias a los auténticos entusiastas de la cerveza en Polonia.

Esta cerveza es originaria de Grodzisk Wielkopolski, una localidad situada al suroeste de la ciudad de Poznań, en Polonia. Su nombre en alemán es Grätzer y fue muy popular en los siglos XIX y XX en Polonia y el Norte de Alemania; incluso durante al menos 200 años esta cerveza fue exportada a otras partes de Europa y todo el mundo y era considerado uno de los estilos de mayor calidad.

Sin embargo, a pesar de que para ese momento había cinco fábricas que elaboraban esta cerveza (Bahnischa, Grunberg, Bibrowicz, Habocka y Bohnstedta) después de la II Guerra Mundial el interés se redujo tanto que en 1993 se extinguió la última, cuando la popularidad la tenía el estilo alemán Pilseners.

Características

Lo que realmente diferencia a la cerveza Grodziskie del resto es que esta ale no se elabora con cebada, sino con trigo.

Un sacerdote polaco y cronista de nombre Jan Długosz, comentó en la década de 1470 que la receta tradicional se elaboraba a partir de agua, lúpulos locales (como el Nowotomyski o el Polish Lublin) y malta 100% de trigo ahumado en madera de roble, lo que le brindaba ese sabor y olor a humo característico.

Además, entre los ingredientes de esta cerveza se encontraba una combinación de al menos dos cepas de levadura de alta fermentación, cada una con particularidades diferentes.

El hecho es que la cerveza de trigo Grodziskie tradicional era muy carbonatada, de ahí el apodo de “el Champagne polaco”, y tenía una apariencia clara con tonos dorados y ámbar, debido a la utilización de finings (sustancias que ayudan a que la levadura se aglutine y se acomode la cerveza ya terminada).

El porcentaje de alcohol por volumen (ABV) era bajo y podía variar entre 2,5 y 3,5, pero nunca más de 4; aunque en los cerveceros artesanales y micro cerveceras que se atreven a elaborar este estilo en la actualidad han conseguido lograr una mayor graduación alcohólica.

El cuerpo de la cerveza de trigo Grodziskie es ligero y cremoso debido a la baja gravedad y a que el contenido de proteína de trigo es menor que otros estilos, como por ejemplo la Berliner Weisse. Su aroma es suave afrutado con tonos de cereales y ligeramente ahumado. Su sabor es amargo y ligeramente ahumado.

El renacimiento de la cerveza de trigo Grodziskie

No solo los cerveceros artesanales están intentando revivir la cerveza de trigo Grodziskie, la última fábrica en elaborar este estilo ya se está preparando para volver al ruedo y un par de micro cerveceras checas han comenzado la fabricación recientemente.

Hasta hace pocos años, el principal problema para elaborar este estilo y seguir al pie de la letra la receta tradicional era la malta ahumada de trigo, sin embargo, la maltería alemana Weyermann ya ofrece este ingrediente tanto para las fábricas como para los cerveceros caseros.

Desde 2012, la microcervera holandesa Jopen y la alemana The Monarchy ya tienen en el mercado esta refrescante y particular cerveza, un estilo histórico que sin duda no puedes dejar de probar.

Cerveza de trigo Dunkel

Si ante tus ojos hay una jarra de cerveza artesanal de turbio color negro chocolate y con una espuma suave, ligera, que no desaparece con rapidez, puedes comenzar a afirmar que estás a punto de probar una sabrosa cerveza de trigo Dunkel.

Pero no solo su aspecto es atractivo, hay otras características que también la definen y puedes apostar que descubrirías su tipo aun con los ojos cerrados.

Todas las cervezas de trigo tienen un sabor robusto, como si cargasen en su cuerpo las emociones que acompañaron las primeras producciones utilizando un cereal tan preciado para la época, hace más de cinco siglos, cuando la prioridad era utilizar las cosechas para elaborar pan. La oscura y preciada Dunkel nace en Bohemia y Baviera y es anterior a la cerveza rubia.

Los secretos que encantan al gusto y al olfato

La cerveza de trigo Dunkel también transgrede la ley de pureza alemana de 1516 (Reinheitsgebot), decretada por Guillermo IV de Baviera, donde se dictamina que la cerveza solo se debe de elaborar con agua, cebada y lúpulo, incorporando malta de trigo pero con la particularidad de un tostado intenso. Precisamente su nombre indica esta condición de ser oscura o tostada y la diferencia notablemente del resto.

La fermentación alta le otorga personalidad y una graduación alcohólica media que ronda el 5%vol, con un cuerpo bastante denso y bien balanceado, donde se detecta la acidez propia del trigo combinada -casi como un contraste- con las maltas oscuras, que son más melosas. Al probarla se siente y se disfruta la complejidad del sabor… dan ganas de ir por más para desmenuzarlo en la boca.

Y, como si fuera poco, cuando ofrecemos el placer de una cerveza de trigo Dunkel al olfato, en nariz inspira notas de pan recién horneado, un toque afrutado y aires de regaliz ¿no suena encantador, cautivante y hasta provocativo? Así es Dunkel, una incitación a probarla y saborearla hasta el final con todos los sentidos.

A veces encontramos en su sabor ciertos puntos de picante, vainilla y chocolate, toques que en las cervezas de trigo son característicos, pero en ella se intensifica por el grado de tostado de la malta, que suele equilibrarse en las proporciones de trigo y cebada. Al no ser filtrada se puede observar el tono turbio al que, en muchas ocasiones, se suman tintes rojizos.

Aunque el frío apaga el sabor de las cervezas oscuras, la cerveza de trigo Dunkel es tan buena para acompañar momentos que se consume tanto en invierno como en verano, pero lo ideal es servirla a una temperatura de 11°. Resulta una excelente compañía de las carnes con elaboración suave y pescados, al mismo tiempo que es muy refrescante por sí misma. Se ha hecho tan popular que es solicitada todo el año por cada vez más numerosos adeptos a sus encantos.

Detalles que hacen la diferencia

Para las personas exigentes los detalles son importantes y terminan siendo el secreto del éxito o el broche de oro de un proceso. Si la elaboración de la cerveza ha sido cuidada de principio a fin hasta en la forma de almacenarla y manipularla, bien vale que tengamos presente el modo ideal de consumirla para preservar o exaltar sus virtudes.

Como ya mencionamos anteriormente, la temperatura que se le ha otorgado al momento de servirla puede alterar su sabor inmediato, sobre todo si exageramos en el frío, por lo que cuidar los detalles hace la diferencia al paladearla.

Y ¿has visto con qué esmero la sirven quienes saben de cerveza? Pues no es nada casual: el modo en que se derrama desde su envase al recipiente que llevarás a la boca, también hace la diferencia, al igual que el recipiente mismo, que debe estar frío -jamás congelado- para favorecer la formación de una buena espuma.

Otros pasos a tener en cuenta: humedecer y luego escurrir el vaso; situarlo a una distancia suficiente para que, al caer la cerveza, se bata suavemente contra el fondo y provoque la formación de espuma; inclinar el vaso a 45° y a medida que se va llenando llevarlo a los 90°. Si se desea obtener una cerveza con espuma de aspecto más compacto será necesario hacer este procedimiento en varios tirajes y con intervalos mínimos de reposo.

Si te sientes ahora con un espíritu liviano y robusto, es el momento ideal para compartir tu tiempo con una buena cerveza de trigo Dunkel.

Cerveza de trigo

Beber una buena cerveza es todo un placer y una opción que se ha vuelto muy popular en los últimos años es la cerveza de trigo. Las hay rubias o negras, alemanas o belgas y su característico sabor a frutas más el toque ácido ha hecho que se conviertan en una de las alternativas preferidas para calmar la sed en época de verano, aunque es posible encontrarlas durante todo el año. Hoy te mostramos todo lo que necesitas saber sobre la cerveza de trigo, que de seguro se convertirá en tu acompañante durante la próxima tertulia entre amigos o colegas.

La cerveza de trigo es un tipo de cerveza artesana típica de la región de Baviera, ubicada al sur de Alemania, y se caracterizada principalmente por una mayor proporción de trigo que de cebada, lo que hace que sea más ligera y más pálida que el resto de las cervezas. A diferencia de la cerveza artesanal clásica, esta se produce con un porcentaje invertido de trigo y cebada; de allí se derivan sus particularidades.

Su tiempo de producción puede llegar a ser de hasta dos semanas, obteniendo como resultado una deliciosa bebida con aroma a pan recién horneado, por el alto porcentaje de trigo que es utilizado. Algunas recetas incluyen otros frutos naturales, que aportan exquisitos aromas y sabores.

Tipos de cerveza de trigo

Existen tres tipos de cerveza de trigo que hoy figuran entre los más populares, sus recetas son el más claro resultado de siglos de tradición y sus variedades más importantes son originarias de Alemania y Bélgica:

La Berliner Weisse o cerveza blanca de Berlín, es realizada con un 25 o 50% de trigo como ingrediente principal y cebada como secundario; ambos ingredientes son malteados. Su textura es pálida y ligera con un nivel bajo de alcohol (3%).

Otro tipo de cerveza a base de trigo es la Weizenbier con trigo del sur de Alemania. Es la más antigua del mundo y su receta data de más de 500 años. Su presentación es ligera con una espuma cremosa. Suele tener entre un 40% y 70% de trigo entre sus ingredientes y se sirve malteada. Puede servirse sin filtrar o filtrada, y en este caso recibe el nombre de kristall weissbier. Por lo general, es pálida, poco amarga y su presentación varía de acuerdo al trigo utilizado y la temporada.

Por último, está la belga o la Witbier como también es conocida. Ha aumentado su popularidad en estos días y cuenta con una alta gama y variedad de sabores y presentaciones. A diferencia de las anteriores, la cerveza belga se sirve sin maltear con un 30% y 50% de trigo. Su presentación es amarillenta y turbia, ya que también se agregan a la receta granos de avena y especias, como la piel de naranja y cilantro.

Beneficios de la cerveza de trigo

Por ser una cerveza elaborada con productos 100% naturales y con bajo contenido alcohólico, la cerveza de trigo posee altos niveles de vitaminas y minerales. El germen de trigo posee una elevada proporción de ácidos grasos ricos en potasio, fósforo, hierro y sodio, que prolongan y potencian la actividad física. También influye en la reducción del riesgo cardiovascular, la diabetes y la osteoporosis, siempre y cuando su consumo sea moderado.

Cómo servirla

Esta cerveza es distinguida por su sabor amargo y es preparada especialmente para que la persona la deguste y disfrute lentamente. La forma de verter la cerveza en la copa requiere de un trato especial para que se cristalice la espuma de una forma correcta, tanto así, que algunas incluyen en su etiqueta instrucciones de la manera cómo debe servirse.

Para ello se debe inclinar un poco el vaso o copa, se vierte la cerveza lentamente por un lado y finalmente se forma una espuma blanca y espesa que debería ocupar la otra cuarta parte del envase. Se recomienda dejar un poco de cerveza en la botella y agitar suavemente para mezclar la levadura en la parte inferior con la cerveza restante, luego verterla en el vaso ¡Y listo!

¿Cuál es la mejor?

Cada cerveza de trigo, dependiendo de su firma y de los factores de producción, tiene un sabor y un estilo en particular. La cerveza de trigo más conocida y apreciada en el mundo es la Franziskaner, producida al sur de Baviera (un pueblo alemán) por la cervecera Spaten-Franziskaner, una empresa que nació en el siglo XIV y es la cervecera más antigua de toda Alemania. Esta cerveza tiene un color anaranjado con reflejos dorados y abundante espuma, su aroma a frutas la distingue entre las demás, es refrescante y fácil de beber.

Sin embargo, la cerveza Primator de la cervecería Náchod ganó con su popular Weizenbier el premio de la mejor cerveza del mundo según la competencia World Beer Awards que se realiza en Londres. En esta competencia son exhibidas y puestas en prueba las cervezas de las mejores casas cerveceras del mundo y en la categoría de cerveza de trigo arrasó con 600 competidores de más de 30 países destacándose por su dulzor equilibrado y aroma.

Otras marcas reconocidas en el mercado son la Paulaner, Scheneider, Erdinger Dunkel, Weihenstephaner Vitus, entre otras. Son cada vez más las marcas y pequeños proyectos de emprendedores que se animan a comercializarlas en grandes supermercados, eventos cerveceros o mercadillos locales. Atrévete a tomar de una cerveza de trigo y comienza a degustar siglos de tradición en una botella.

CERVEZA CASERA

En muchos países es común elaborar cerveza dentro del hogar, sobre todo en aquellos que tienen una fuerte tradición cervecera. No es una práctica complicada sino que, por el contrario, la cerveza casera es simple y fácil de fabricar.

Si eres un amante de la cerveza artesanal y tienes ganas de comenzar a fabricar la tuya, voy a contarte algunas ventajas que encontrarás:

  • Se necesita una inversión inicial pequeña: no es necesario que adquieras muchas cosas sino que existen kits de elaboración que se pueden comprar. Una vez que tienes tu kit, puedes ampliarlo a medida que investigas o deseas incursionar en variedades diferentes de cervezas.
  • Siempre sale bien: hasta los que recién se inician pueden obtener muy buenos resultados. Es muy difícil equivocarse al punto de llegar a un resultado desastroso.
  • Vas a quedar como un rey/reina con tus amigos/amigas porque, en general, a todo el mundo le gusta la cerveza casera.
  • Por último, es un producto de fácil comercialización y puede transformarse en una muy buena pyme si eres un emprendedor.

Una historia muy antigua

Los estudiosos de la cerveza que han profundizado en su historia dicen que la cerveza data del año 3500 AC, situándola en la Mesopotamia y la receta más antigua se encuentra en el “Papiro de Zosimo” de Panopolis en el siglo III. Pero fue en 1516 cuando el Duque Guillermo IV de Baviera redactó la primera Ley de Pureza de la cerveza estableciendo su composición. A partir de allí, la cerveza fue logrando una mayor popularidad y con el advenimiento de la máquina de vapor y los primeros sistemas de refrigeración su difusión se acentuó mucho más.

Posteriormente, con el descubrimiento de la pasteurización la cerveza casera comenzó a industrializarse.

Atributos de la cerveza

Dijo Benjamín Franklin: “La cerveza es la prueba de que Dios nos ama y quiere que seamos felices.” Y es por eso que no podemos dejar de apreciarla en todo su esplendor valorando sus atributos de color, cuerpo, aroma y sensaciones que transmite desde la primera degustación.

A diferencia de la cerveza industrializada, que ha reducido al mínimo la variación cromática, en la cerveza casera el color es un atributo altamente apreciable: desde un amarillo pálido y luminoso hasta un negro profundo pasando por rojos cobrizos muy estimulantes. Tanto se ha estudiado este tema que se han elaborado varias escalas de medición del color. La primera fue en 1883 realizada por J.W. Lovibond, quien comparara los colores de la cerveza con vidrios coloreados estableciendo un patrón de medida y aún se sigue utilizando en algunos lugares. Este sistema cualitativo fue la base del sistema que organizó la American Society of Brewing Chemists en 1950 midiendo la longitud de onda que el líquido absorbía.

En general, según el color de malta que se use y la proporción utilizada de cada una en caso de mezcla, será el color de la cerveza casera que obtengamos.

Consejos para una buena degustación

Si buscas optimizar tu experiencia con la cerveza casera estos tips tienes que ponerlos en práctica:

  1. Servirla a la temperatura adecuada según el tipo de cerveza a la que pertenezca: Ale entre 11ºC y 14ºC y si es Lager entre 7ºC y 9ºC. Para una cerveza negra entre 8ºC y 10ºC.
  2. La copa a utilizar tiene que ser alta y angosta sin congelar, para poder apreciar su aroma en su totalidad.
  3. Servirla en un solo movimiento para evitar que se remuevan impurezas del fondo de la botella, inclinando el vaso unos 45º y permitiendo que salga un chorro lento. Esto formará la espuma perfecta.
  4. Utilizar un mantel blanco para que el color se ponga de manifiesto sin interferencias.
  5. Combinarla con algún snack salado porque realza el sabor de la cerveza.

Elaborar cerveza casera puede convertirse en una práctica saludable, natural y su consumo moderado aporta las vitaminas que contienen los productos utilizados en su preparación.

Cerveza blanca belga

Si en este momento tienes ganas de disfrutar una sensación refrescante, liviana, con aromas sutilmente marcados y que deje un suave amargor deslizado al final de boca, es el momento de tomar una cerveza blanca belga.

Pero, atención: antes de sumergirnos en el placer de descubrir sus características, debemos señalar una distinción muy importante para comprender por qué una cerveza blanca belga es diferente a una alemana. Es que en Bélgica a las cervezas de trigo no se las maltea, por eso tienen ese cuerpo firme y acento único a granos en el sabor, en medio de un efecto liviano y refrescante. Esta y otras particularidades de sus recetas han impuesto un lugar de privilegio en el consumo mundial, como una contagiosa afirmación de esa tradición cervecera sentada sobre varios siglos.

Como siempre, las condiciones naturales del entorno inciden en el tipo de producción que se logra, por eso vemos nacer este tipo de cerveza en una región propicia para el cultivo de trigo, en la zona de Brabante y Lovaina, hacia el este de Bruselas. Alcanzó su máxima expresión durante el siglo XIX, aunque comenzó unos setecientos años antes. Los primeros maestros cerveceros aprovecharon la abundancia del cereal más preciado de la época y fue luego, más adelante, cuando comenzaron a adicionar otros ingredientes que le dieron un carácter más exótico, influenciados por las numerosas colonias que estaban bajo dominio de los Países Bajos durante los siglos XVII, XVIII y XIX.

Astillas del mismo palo

A pesar de que Bélgica es un país pequeño y que las cervezas elaboradas con trigo se conocen por lo general como cervezas blancas, cambia esta denominación según la región. Así, en Valonia, en la parte sur del país, es común que se use el término francés “bière blanche”, mientras que en en Flandes, al norte, se utiliza “witbier”, término neerlandés; pero todas son cervezas belgas blancas, nombre dado por la vista inconfundible que presentan.

Las proteínas del trigo le otorgan la tonalidad amarillenta, un color suave y pálido, pero es la levadura en suspensión la responsable del aspecto un tanto turbio que las caracteriza. Esta combinación, sumada al frío de la temperatura recomendada para tomarlas, acentúa el blanquecino que las identifica. No están hechas solo de trigo; en su base también contienen otros cereales, como cebada malteada y a veces una proporción menor de avena.

Tal como comentamos al principio, es tradición belga utilizar el trigo sin maltear, “en crudo”, por lo que la cerveza blanca belga gana robustez y sabor a grano. Esta base, que ya suena muy personal, tuvo entre sus primeros aditivos la piel de una variedad de naranja amarga, proveniente de Curaçao, antigua colonia Holandesa en las Antillas. Pronto se sumaron semillas de cilantro, pimienta de Guinea, comino o canela logrando producciones exquisitas con nuevos tintes de sabor y aroma. Prevalece entre todos, el acento cítrico de la naranja de Curaçao, intensificado por el amargo del lúpulo.

El arte de disfrutarlas

La cerveza blanca belga es muy refrescante, tiene ese tono afrutado a naranja que, unido al amargor del lúpulo, se siente radiante, marcando la acidez, y deja para el final la sequedad propia del trigo. Después de un trago dan ganas de ir por más. Por suerte para este fin, la graduación alcohólica siempre va de la media para abajo.

Casi siempre se ven turbias porque conservan levadura disuelta sin filtrar que no decanta con facilidad y la llena de su aroma tan atractivo y único, pero es recomendable agitarla un poco, antes de servirla, para levantar en el remolino del movimiento las levaduras más perezosas del fondo e integrar su sabor a cada trago.

Durante el proceso de fermentación se suman sabores distintos generados por los fenoles, así es que encontramos reminiscencias de clavo de olor, banana o frutas dulces y, solo en el caso de que la fermentación trabaje a menor temperatura, aparecen aromas a vainilla. Todas sus propiedades parecen estar presentes para dar placer calmando la sed, con una tonicidad muy refrescante que se pronuncia si se bebe a menos de 5°.

Es tan versátil que muchos la consideran ideal para acompañar postres, ya que la mayoría de las cervezas blancas belgas admiten una maduración en botella que suaviza la presencia del lúpulo y deja lugar a la ligereza de las especias y frutas.

Para disfrutar a fondo sus virtudes dicen que hay que tomarla en el clásico vaso “tumbler”, inspirado en la forma que tuvieron originalmente los tarros de mermelada en que se distribuía cuando recién nacía y los lugareños empezaron a deleitarse con ella.

Hoy en día, la representante con todas las letras de las cervezas blancas belgas es la Hoegaarden, de su estilo, la más vendida en el mundo entero.

Cerveza belga Duvel

Si hay que encontrar motivos para nacer, uno de los mejores lo tuvo la cerveza belga Duvel, originalmente llamada Victory Ale: fue la forma que encontró la cervecera Moortgat de expresar su contento por el fin de la Primera Guerra Mundial, y nada les sonó mejor que declarar la victoria con una ale que la merezca. Fue su cerveza predilecta la sentenciada a llevar los laureles del momento.

La pregunta es -sin dudas- ¿cómo pasamos de Victory Ale a Duvel? Se dice que fue un gran bebedor de cerveza el responsable de generar el cambio de nombre, alguien reconocido como tal y que, al probar la Victory, no piudo contener su opinión y dijo: “nen echten duvel” (un verdadero diablo). Se supone que tal expresión hacía referencia a lo fácil que se bebe y la graduación alcohólica que tiene, 8,5%, una combinación que hace valer la alegoría. Esto sucedió en los años ’20 y fue muy impactante en la comunidad de consumidores del lugar, por lo que la cervecera decidió cambiar el nombre de su producto estrella, de Victory a Duvel. Hoy podemos decir que fue una elección más que acertada, dado el éxito de la marca.

Muchos consideran que Duvel es la máxima expresión del “Strong Belgian Golden Ale”, un estilo que exalta la malta de Pilsner, al que para incrementar el contenido alcohólico se le adiciona hasta un 20% de azúcar, lúpulos Zatec (en alemán, Saaz) y lúpulos nen echten duvel Styrian Goldings.

Por lo visto, no solo la historia condimenta para el éxito a esta exquisita cerveza belga.

Razón para los cinco sentidos

La fama no le llegó por casualidad a la cerveza belga Duvel; tiene todo para mimar los sentidos y provocar solo una cosa: ganas de beber más ¡un verdadero diablo! Esta rubia fue hecha para la tentación con una receta muy bien cuidada, pero ¿sabes qué? Originalmente la Duvel fue una cerveza oscura… con el estigma de haber nacido llamada “Victory”, y parece ser que ningún sacrificio es mucho para sostenerlo, hasta ocultar su poderoso efecto tras las sutilezas de su vista, aroma y gusto que se ofrecen bajo una corona increíblemente blanca y fina.

Quien prueba una Duvel puede hablar de su sabor suave, de su cuerpo intenso y pleno en boca, de su toque amargo perdurable y delicado.

Por algo debe ser que se la tilda como una de las cervezas strong ales belgas más famosas del mundo entero. Y también dicen que hasta su dorado es un dorado perfecto.

¿Para qué resistirse? Cada vez son más quienes rinden su sed al pie de una copa que la contenga, porque además tiene eso, el poder de ser refrescante. Una razón más que fuerte para elegirla, porque es tal el equilibrio entre su fino aroma y la amargura sutil que lleva de fondo, entre el evanescente seco y al mismo tiempo con la ligereza dulce que invita a beber más, que ¿quién querría resistirse? Ella calma la sed y da más sed, así de ambigua es.

Ángel y demonio en la misma botella

La cerveza belga Duvel es ciento por ciento natural, no tiene aditivos ni tiene conservantes artificiales. Pero sí tiene un secreto para ser dueña de tan sutil amargura: el tipo de lúpulo y la levadura especial que Albert Moortgat trajera de Escocia en el año 1918 y que se sigue cultivando de la misma fuente.

Y hay otra parte del proceso de elaboración que afianza sus cualidades y le otorga un toque sofisticado a su gusto: es el proceso de segunda fermentación, instancia que se da cuando ya está en botella ¿Cómo? Cambiando la temperatura durante el tiempo de almacenaje. Este es uno de los pasos que también aumenta la carbonatación, y lo que sucede es que, una vez embotelladas, se depositan durante quince días en las que se denominan «bodegas calientes» con el fin de que se produzca la segunda fermentación. Pasado este tiempo se envía a sótanos fríos por un periodo de por lo menos seis semanas antes de sacarla al mercado.

El resultado es una rubia angelical con un diabólico 8,5% de alcohol que al servirla forma una corona inmensa y resistente.

De sus atributos para recordar podemos mencionar que es una cerveza muy dorada y delicada en su transparencia, que se siente suave como la seda hasta en la voluptuosidad de su espuma, que atrae con su evocación de aromas a peras y manzanas, que tiene un cuerpo intenso y sutil y que el mejor momento para disfrutarla es cuando está entre 0° y 4° y estamos dispuestos a rendirnos a su angelical provocación.

Cerveza artesanal belga

Bélgica es un país reconocido a nivel mundial por su variedad y originalidad en cervezas; sus más de 600 tipos lo confirman. Visitar este hermoso país del noroeste de Europa sin degustar al menos un par de cervezas es lo mismo que no haber ido, las cientos de cervecerías artesanales que Bélgica tiene para ofrecer se convierten en un gran deleite no solo para los amantes de las cervezas sino también para curiosos y turistas del mundo entero.

Si paseas por Bruselas, puedes optar por rutas turísticas que te permiten conocer toda la historia y herencia cervecera de este gran país en el que además, tendrás la posibilidad de visitas lugares emblemáticos que marcaron la historia como por ejemplo la Brasserie Cantillon, una cervecería familiar inaugurada en 1900.

Otra cervecería Belga que vale la pena visitar es la Brasserie Dubuisson, la más antigua y dirigida actualmente por la octava generación de una milenaria familia de maestros cerveceros. Otros lugares curiosos son la Brasserie des Legendes, la escuela NovaBirra, el Museo Schaerbeekois de la cerveza, el Castillo de Irchowelz y por supuesto las abadías, lugares donde son fabricadas la mayoría de las cervezas artesanales y originales del país.

Las cervezas artesanales son aquellas fabricadas de manera limitada, bajo métodos no industrializados con la finalidad de mantener o preservar sus características (textura, sabor, color, etc.). Los principales ingredientes en este tipo de cervezas son el agua, malta de cebada, lúpulo y levadura.

Uno de los mayores atractivos de la cerveza artesanal belga es su presentación, la mayoría de las cervecerías colocan el producto en elegantes y originales botellas etiquetadas y además, casi todas tienen un vaso o copa especial para servir.

Algunas marcas de cerveza belga artesanal

Tal como mencionamos anteriormente, los tipos de cerveza artesanal en Bélgica son realmente extensos y su principal diferencia recae en la manera en la cual se preparan. Algunas de ellas son:

Slaapmutske Dry Hooped

Una rubia con bajo contenido de alcohol (3.5%) que resulta ideal para beber en cualquier momento del día. Es una cerveza artesana fresca con olor a hierbas, malta y un ligero toque de lúpulo.

Belle Fleur IPA De Dochter

Esta cerveza artesanal tiene como principal ingrediente el lúpulo y frutas cítricas como la naranja y el pomelo, que se mezclan con el toque dulce del melón.

Slaapmutske Hop Collection

Es la cerveza artesanal Belga que posee mayor fermentación y una de las mejores de la marca Slaapmutske. Posee 10% de alcohol y se prepara a base de maltas tostadas y lúpulo tipo Kent Goldings.

Caracole Ambree

Sin duda es una de las cervezas más originales que tiene la herencia cervecera belga, es la única en el mundo que realiza su cocción en horno de leña, no es filtrada y al igual que todas las demás, posee un aroma y sabor excelente.

Quintine Blond

Una cerveza artesanal elaborada sin proceso de filtrado ni pasteurizado con segunda fermentación en botella. Su sabor es bastante clásico estilo triple entre pomelo y lúpulo. También, se encuentra la Quinquine Amber, que es elaborada a base de malta y caramelo, con abundante espuma, aromas frutales y un color de tono cobrizo.

Arend Tripel

Una rubia que tiene la combinación perfecta entre lo afrutado y lo amargo de la piña y el lúpulo. Con una sensación cremosa y un sabor que perdura por horas en la boca de quien tiene al placer de probarla. En el año 2008, ganó la medalla de oro en el European Beer Star Award y cuatro años después, fue galardonada con la medalla de bronce en la misma competencia.

Blondie Bie

Es elaborada por la casa de cervezas artesanales “De blie” desde el año 1992, para ese entonces era una de las cervecerías más pequeñas de Flandes, aunque ahora poseen amplias granjas destinadas a la elaboración de la cerveza en Wakken. Una rubia con sabor entre dulce y amargo preparada principalmente en base a lúpulo.

Un paraíso para los amantes de la cerveza casera o artesana, en Bélgica son conocidas más de 400 marcas de cervezas 100% artesanales, algunas otras son: Caracole Saxo, Slaapmutske triple, Saison De Pipaix, Zatte Bie, Hellekapelle, Riebedebie, Caracole Ambree y SVEA IPA.

Cerveza artesanal alemana

El pueblo alemán supera por lejos la media de consumo de cerveza en Europa ¿Y es que alguien puede imaginar a un nativo de Alemania sin una espumosa jarra en la mano? Parece ser que sus populares tabernas son el paso obligado de la mayoría antes de terminar el día y casi todas ellas producen su propia cerveza además de ofrecer otras marcas. Hombres y mujeres viven el ritual de encontrarse y disfrutarlas, como una tradición que no tiene vistas de perder su encanto, por el contrario. Así, sus jardines cerveceros, sus fiestas conmemorativas y sus producciones de cerveza artesanal siguen proliferando.

La Staatliches Hofbräuhaus in München (también llamada Hofbräu München o Hofbräuhaus am Platzl) es un buen ejemplo de un éxito tradicional: es una inmensa y de las más reconocidas cervecerías de Múnich, a la que concurren más de treinta mil personas por día, cifra que se supera en la época en que se realiza la Oktoberfest.

El secreto de los monasterios

La incorporación del lúpulo permitió que las cervezas se conservaran por más tiempo, lo que la hizo más popular pues, hasta entonces, las privilegiadas con calidad pareja eran solamente las producidas por los monjes en los monasterios ¿Casualidad o causalidad? Se sabía que el ambiente de fermentación era muy especial pero esa característica hoy se puede explicar con todo detalle: tanto los muebles como los techos y paredes, contienen la biomasa necesaria para garantizar una calidad homogénea de la cepa dominante, con menos proliferación de otros microorganismos indeseables.

¡Sí que se puede hablar de cerveza artesanal alemana! ¿Quién hubiera dicho que en la Alemania medieval ya había alrededor de cuatrocientas cervecerías monacales? Nada ha opacado esa dedicación tan productiva, y en cada región de Alemania podemos encontrar un tipo de cerveza que predomina y a veces hasta la nombra.

A cada quien su cada cual

En Munich, capital de la región de Baviera, la preferida es la Weissbier (cerveza blanca), fácil de identificar por la tonalidad blanquecina que gana gracias a la cantidad de malta de trigo que se utiliza, superior a la de cebada. Tiene una graduación alcohólica del 5% y es también la preferida de los alemanes del sur.

Hay otra blanca que, con poco más de la mitad de alcohol que la Weissbier, apenas un 2,8%, se lleva los laureles de típica berlinesa: se trata de la Berliner Weisse, a la que gustan agregarle un toquecito de jarabe de aspérula o de frambuesa, En el primer caso, esta exquisita cerveza artesanal alemana, toma una suave tonalidad verde, y en el segundo toma tintes rojizos.

Ya con un sabor un poco más amargo y marcado, la Kölsch se bebe habitualmente en la ciudad de Colonia y las regiones aledañas. Es costumbre allí servir esta cerveza en vasos cilíndricos altos, desde donde luce su particular tono dorado brillante.

Nada que envidiarle tiene la que reina en Dusseldorf, la Altbier (cerveza vieja), elaborada a la antigua usanza, con levaduras de alta fermentación y malta tostada. Ella se muestra tan oscura como tentadora y tiene muy buen cuerpo.

Mientras tanto, en la región de Baviera, es en la cerveza Helles adonde se vuelcan las preferencias. A veces alcanza hasta 6% de graduación alcohólica, es equilibrada y tiene un suave dorado amarillento para encantar la vista de los consumidores.

Pero si de especiales atractivos hablamos ¿qué decir de una cerveza salada? En la Baja Sajonia, en la zona del Harz, una cerveza muy parecida a la Weisser en su base de sabor se hace llamar como el río que le dio su nombre, Gose, y del cual se extrae le agua para elaborarla, por eso el toque salado (que a veces se da por adición de sal para lograr el fondo especial que la caracteriza). También es ligeramente ácida porque se utilizan bacterias lácticas durante el proceso de fermentación de la malta de cebada y de trigo en partes iguales.

La cerveza artesanal alemana suma entre sus típicas también a la Schwarzbier, una suave negra que guarda un intenso sabor tostado, al mismo nivel de su color. Otra variante de ella es la Köstritzer y también la Brunswick; son todas de baja fermentación y representativas de las preferencias de consumo en las regiones de Turingia y Sajonia.

Volveré y seré millones

Podría haber sido esta expresión la que represente la sobrevivencia y desarrollo de la cultura cervecera en Alemania. Muchísimas fábricas fueron destruidas en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, pero también fueron muchas las que resurgieron y producen parte de las aproximadamente cinco mil variedades de cerveza artesanal alemana, de las que además se asegura son las únicas posibles de beber en cantidad sin provocar resaca (Katzenjammer o Kater). ¡Un dato nada menor para quienes suelen perder la cuenta de las jarras que tocaron fondo!

Cerveza Alemana

De más está explicar a los amantes cerveceros que los alemanes se toman muy en serio (y sí que se la toman) a esta tradicional bebida. Para empezar, del año 1434, en Thuringia, datan los primeros documentos descubiertos acerca de la creación del Reinheitsgebot (usualmente conocida como la “ley de pureza de la cerveza alemana”), una regulación que estipulaba que los únicos elementos permitidos en la elaboración de cerveza eran agua, lúpulo y cebada, los cuales serían agregados solo después de que la infusión de malta estuviese hirviendo (la levadura, tras su descubrimiento oficial en Europa, pasaría también a ser parte de los ingredientes principales). Antes de que se revocara oficialmente esta ley en el año 1987, era conocida por ser la primera regulación de “calidad de alimentos” en el mundo.

La tradición cervecera en Alemania no solo se remonta a varios siglos en el pasado. En 2012 el país fue clasificado en el tercer lugar en términos de consumo de cerveza per cápita, además de ser sede de la fiesta cervecera más grande del mundo: la Oktoberfest. Esta tiene lugar en Munich, Bavaria, y tiene una duración de 16 días, desde mediados de septiembre hasta el primer fin de semana de octubre, convocando a más de 6 millones de personas todos los años.

Pero la cerveza alemana es más que solo documentos legales y fiestas masivas. Su historia y perseverancia, sin lugar a dudas, la han ido dotando de un sabor y calidad únicos en el mundo. Acá les resumimos los diferentes estilos de cerveza alemana, y los dejamos a su disposición:

PILSNER

Las pilsner son las primeras cervezas rubias de la clase lager, nacidas en el siglo XVIII. Las pilsner originalmente vienen en dos formatos: las checas y las alemanas. Se caracterizan por tener un color amarillo pálido, por ser terminadas con un toquecito amargo de lúpulo en picante. Las cervezas pilsner alemanas tienden a tener un cuerpo más ligero, son más secas, y un tanto más amargas.

BOCK

La cerveza bock es una lager de sabor fuerte, original de Alemania. Este tipo de cerveza varía en color, desde un tono más ligero (maibock) a uno bastante más oscuro (doppelbock y eisbock). De color ámbar a marrón, contienen entre un 6 y 7 % de grados de alcohol. Prepárense para deleitarse con un sabor tostado, livianamente dulzón, propio de la malta de Munich.

SCHWARZBIER

La schwarzbier, o literalmente la cerveza negra, es un tipo de lager negra que se elabora en las tierras germanas. Poseen un color oscuro, opaco, con tintes de chocolate o café en el sabor, y generalmente tienen un 5% de grados de alcohol. Es la más negra de todas las lager alemanas. Pese a su apariencia tosca, en su sabor nos encontramos con un cuerpo más bien ligero, de una amargura tostada, que se repite sobre todo al acabarla, sacando a relucir el gusto “apanado” de la malta.

RAUCHBIER

La rauchbier, conocida también como cerveza ahumada, es el tipo de cerveza alemana que se distingue por su sabor ahumado, elaborada utilizando cebada malteada, la cual es secada a fuego abierto. Las rauchbier de Bamberg, en Alemania, son de hecho las cervezas ahumadas más conocidas del mundo. Con un sabor que a veces bordea el gusto a carne, es normalmente servida con comida en los restoranes o bares.

HEFEWEIZEN

El término general para esta clase de cerveza alemana es el de “cerveza de trigo”. Las cervezas de trigo son elaboradas con grandes proporciones de trigo en relación a su cebada malteada. Cuando se trata de cervezas ale, las alemanas son bien conocidas por este tipo. Con un gustito a clavos de olor, el resultado de esta cerveza nubosa y espumosa es precisamente la levadura del trigo. Las variaciones más oscuras reciben el nombre de dunkelweizen (trigo oscuro) y las clases más fuertes son denominadas weizenbock.

KÖLSCH

De un amarillo pajoso, claro, tiene un color similar a las demás cervezas ale alemanas. Se caracteriza por ser fermentada a muy bajas temperaturas, lo cual produce que la levadura libere un sabor delicado, algo frutal. Es una cerveza fácil de beber, con solo 5 grados alcohólicos. El nombre Kösch está protegido por la Unión Europea para que solo cerveceras pertenecientes a la región de Cologne, en Alemania (de donde proviene originalmente), puedan dotar a este tipo de cervezas con aquel nombre característico.